
Al anochecer, un crío persigue a un conejo por la espesura y no vuelve a ser visto de nuevo.
A medianoche, una madre oye el llanto repentino de su recién nacido en el monitor del bebé...
y cuando entra en la habitación para echarle un vistazo,
el niño se ha marchado, la cuna ha volcado
y la habitación está llena de polillas rojas.
Al aba, los gemelos de doce años deciden finalmente enfrentarse al monstruo que acecha en su armario,
y al hacerlo son raptados por un par de manos pegajosas, con hilo de seda hecho por gusanos sebosos.
Quizás es la hora de poner fin a estas abduciones.
Pero, ¿es el coste de detenerlas demasiado alto?
¿Se puede encontrar frío consuelo en el sacrificio?
A medianoche, una madre oye el llanto repentino de su recién nacido en el monitor del bebé...
y cuando entra en la habitación para echarle un vistazo,
el niño se ha marchado, la cuna ha volcado
y la habitación está llena de polillas rojas.
Al aba, los gemelos de doce años deciden finalmente enfrentarse al monstruo que acecha en su armario,
y al hacerlo son raptados por un par de manos pegajosas, con hilo de seda hecho por gusanos sebosos.
Quizás es la hora de poner fin a estas abduciones.
Pero, ¿es el coste de detenerlas demasiado alto?
¿Se puede encontrar frío consuelo en el sacrificio?
Entrada escrita por Txuso
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada